Una espectacularización de lo íntimo que tan solo se queda en el planteamiento

“De qué hablamos cuando hablamos de amor” es la adaptación teatral de uno de los relatos más conocidos de Raymond Carver,que fue originalmente publicado en 1981. La pieza gira precisamente en torno al tema del amor, a través de cuatro personajes que conversan en una cocina: un matrimonio “veterano” y una pareja de amigos más jóvenes cuya relación es más reciente. A lo largo de una tarde, en una atmósfera marcada por la luz cambiante, los cuatro comparten sus experiencias e ideas, grandes y pequeñas, sobre lo que significa el amor y la necesidad del otro. Romántica y desgarradora, realista y poética al mismo tiempo, la pieza no sólo es referente de una época sino que nos atrapa hoy con la fuerza de una pieza de música esencial.

“Estaba hablando de mi amigo Mel McGinnis. Es cardiólogo, y eso le da a veces derecho a hacerlo” así empieza uno de los relatos más conocidos del escritor Raymond Carver, historia que conforma la unidad narrativa de la obra de teatro “Principiantes”.

Juan Cavestany consigue adaptar este relato de los años ochenta “De qué hablamos cuando hablamos de amor” al género teatral, dando a los espectadores la oportunidad de asistir a esta función y disfrutar de una conversación entre amigos que cualquiera de nosotros podría tener un sábado noche.

A lo largo de la obra, los intérpretes se intercambian el papel de narrador, saliendo de la diégesis para clarificar los hechos que están sucediendo en escena.

Los cuatro amigos se oponen a la típica imagen perfecta y estereotipada de la sociedad norteamericana de los ochenta, en total embriaguez y con cierta violencia en su habla. En ‘Principiantes’ nos relatan sus miserias y reflexionan sobre el amor, la amistad y la familia. Aunque actualmente encontramos gran cantidad de narrativas que muestran este tipo de personajes y que tratan estos temas.

Alcohol, violencia y experiencias personales 

‘Principiantes’ empieza con gran fuerza, una pelea familiar, donde el padre totalmente borracho y harto de su vida abandona a su mujer e hija a gritos. Tras esta tensión que se genera en el escenario, se empieza otra acción, donde cuatro amigos conversan entre ellos. Esta escena,  parte de una premisa interesante y llamativa, donde se cuestiona que es realmente el amor, pero que cae en lo banal y no llegan a una reflexión clara. Además se entrelazan varias historias y temas que generan en el espectador una especie de incomprensión general.

La gran carencia de ‘Principiantes’ es claramente su arco argumental, tanto por la falta de pensamiento crítico en las cuestiones que los protagonistas plantean, así como en el embrollo de historias que nos llevan a un colofón final lleno de incógnitas.

Maravillosa interpretación de Vicky Luengo, Daniel Pérez Prada, Mónica Regueiro, y sobretodo del admirable Javier Gutierrez, quien juega con un toque de humor a la vez que de violencia en sus palabras. El equipo consigue que la obra no decaiga y sea dinámica e interesante. 

La puesta en escena es sencilla y de lo más acertada ya que logran centrar la atención del espectador en los cuatros hogareños. La iluminación y la música, nos adentran en el ambiente denso e inefable que poco a poco se genera y que llena el escenario de cierta tensión. Además de diferenciar claramente los momentos más decadentes de los joviales.

En definitiva, la obra Principiantes a pesar de no profundizar en las cuestiones que plantea, consigue mediante una excelente equipo técnico y artístico, que disfrutemos del teatro y que nos vayamos con una serie de interrogantes en los que reflexionar. 

1 thought on “‘Principiantes’”

  1. Pingback: 'Reyes de la noche' - tucinecritico.com

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *