Entrevista al director Miguel Mejías por ‘La viajante’.

 

Esta semana y debido al estreno de la ópera prima ‘La viajante’, hemos podido mantener una charla con su director de la película. Quédate si quieres conocer alguna que otra curiosidad así como datos del rodaje.

 

C.A. Si nos situamos en el inicio de la película, ¿cómo fue escribir un guion tan íntimo y en el que el silencio sea el protagonista?

M.M. Nació un poco, de… Mi madre se enfermó, tuvo cáncer y a partir de ir a buscarla al hospital mientras ella estaba en la quimioterapia, luego ella regresaba,… Todos esos momentos de espera míos en el coche. Ese viaje constante casi todos los días, en el coche de casa al hospital, del hospital al trabajo. Entonces a partir de esos momentos intermedios, empecé a pensar en la película y quería devolverlo de alguna forma a la protagonista esa relación con la naturaleza y quería indagar en el sentido de una soledad absoluta. De estar en un espacio desierto, realmente desconectado, desubicado, en esa sensación profunda como si fueras el último ser humano en la tierra. Entonces a partir de ahí, como afecta eso a la mirada de ella, a su relación con el sonido, con el vienta, con la tierra,…

C.A. El significado de la película en parte es “¿atreverse a descubrir?”. Tiene muchísimo relación con el guion, en llevarlo a cabo por la intimista que es, ¿no?

M.M. Por supuesto que sí, hay un paralelismo. En parte por eso Ángela lleva una cámara donde filma las cosas, supuestamente las filma, no se deja claro, no se sabe si está cargada, sino,… Hay un paralelismo entre Ángela y yo, hay un juego de espejos. Ella filma los insectos y de alguna forma yo la filmo a ella como si fuese un insecto.

C.A. ¿Por qué  en el cine actual es muy difícil ver la combinación de un 16:9 con un 8mm? ¿Por qué  decidiste usar esa cámara?

M.M. La del 8 mm a mí me gustaba  porque para nosotros es algo como que nuestro ojo como espectadores ya no está asociado, no entiende esas texturas. Lo que entiende es tiempo, vejez, casi como si estuviese muerto. Y a mí me interesa esa sensación de cuando ves el 8mm como una cosa que evocase a la memoria y a esa sensación de finitud, a la muerte. Estás viendo seres que no existen.

M.M. También me gustaban un poco esos velados, esas texturas porque creo que es cómo funciona la memoria realmente. Nuestra memoria es confusa, no es clara, mezclamos realidad con ficción. Nuestros recuerdos, ¿hasta qué punto los recordamos nítidamente? o ¿hasta qué punto se construyen a partir de pequeñas otras cosas que no son verdad?, de sueños incluso. Entonces creo que es como engorrosa la memoria.

 C.A. Hablando del mensaje que pretendes transmitir con la cámara, el viaje interno que pretendes transmitir con Ángela, ¿cuál sería?

M.M. Yo creo que el mensaje es que no hay mensaje. El mensaje si hubiese alguno es una invitación a mirar el vacío, y más hoy en día que tenemos miedo a enfrentarnos a ese vacío. Entonces la película te invita a ser valiente y de alguna forma a enfrentarnos a nuestra limitada condición humana y te intenta recordar que no somos nada al final. Seguimos siendo un animal que acaba de llegar, y nos hemos estructurado en sociedades, en ciudades, donde está todo supuestamente claro, nuestra vida, nuestro provenir, nuestras decisiones, pero realmente, todavía está todo por inventar. Entonces hay algo como griego en una especie de cuestionamiento en el personaje. Una vuelta a la esenia a entender la condición humana.

C.A. Y por lo que he estado investigando tú has estudiando Comunicación Audiovisual y Sociología. ¿Te ha ayudado en la construcción del personaje?, ¿en expresarlo?

M.M. Empecé a estudiar Comunicación Audiovisual, lo dejé, no era lo mío. Empecé a estudiar Publicidad, bueno Comunicación y Publicidad pero dejé las dos cosas a la vez. Empecé a estudiar Sociología y también lo dejé. Y finalmente, me metí en la escuela de Cine de Madrid y aguanté, la terminé y directamente después ya empecé lo que te he contado antes, empecé a hacer estas cosas y empecé a escribir la peli. Vivía con Ángela en mi último año de la Escuela de Cine. Ángela era mi compañera de piso, entonces antes de que empezase a escribir el guion. Ángela y yo teníamos una relación curiosa, además los dos somos hijos únicos. Entonces nos convertimos en una especie de hermano hermana.

M.M.  En realidad la carrera de Sociología lo que hace es expresar un inquietud mía, me interesa la condición humana, sus decisiones, y lo que significa estas decisiones y cómo influyen en la sociedad. También he estudiado en la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) un master de filosofía y pensamiento contemporáneo. Al final lo que más me ha influenciado son los libros que he leído, las películas que he visto y las experiencias vitales que he tenido.

C.A. Por ejemplo, ¿qué películas te han referenciado?

M.M. Buff, Muchas, muchas. Bueno esta película creo que tiene muchas inevitablemente. Intento huir mucho de las referencias pero es mi ópera prima y yo creo que al final tendemos en las óperas primas a referenciar. Entonces yo creo que tiene mucho de Tarkovski, tiene ese cuestionamiento puro, quizás incluso a veces cansino sobre esa intensidad existencial del cine ruso y también creo que tiene bastante de western. Es algo que he heredado de mi padre, tiene y también creo que tiene muchas referencias. Me gusta mucho el cine de Carlos Reygadas, un director  mexicano que para mí es de los mejores directores ahora mismo vivo. Entonces pues hay un poquito de todo, hay muchas referencias literarias y muchas pictóricas también. En la música está Lorca con Edu, y queríamos una música paralela, que tuviese su propia vida e incluso composiciones muy claras. Después hay pues ambientes sonoros que ayudan a crear las atmósferas.

C.A. Y uno de los aspectos más llamativos son las continuas localizaciones, ¿por qué decidiste que Canarias era el paisaje idílico para contar esta historia?

M.M. Bueno porque Canarias es primero el lugar donde me he criado, el lugar que conozco, el lugar donde cuya climatología comprendo. Entonces puedo estructurar un rodaje a partir de eso, y sé que sitios me van a dar lo que yo quiero. Y son los sitios que yo he habitado, muchos de los lugares donde sucede la película son sitios por donde yo paseaba. Donde va la madre con su hija con el perro, es donde yo voy a pasear al perro que  por cierto, el perro que sale es mi perro. Son un poco esos paralelismos y después también por cuestiones de subvenciones que al final está pero yo quería rodar allí. Y ahora también descontextualizándolo quitándoles un poco la idea de isla. Al final la geografía va contando lo que Ángela no nos cuenta. Quería que el paisaje de alguna forma diese al espectador más información a utilizar todos los elementos como una puesta narrativa.

C.A. ¿Por qué en la mayoría de tus proyectos sueles contar con Ángela como protagonista?

M.M. Ángela y yo tenemos una relación como hermanos, hay veces que creo que nos comunicamos telepáticamente (risas). Entonces para trabajar en la peli, eso nos ayudó mucho. Había momentos en los que yo no podía explicarle lo que quería. Era más eso. Buscamos una hábitat, una cosa, una sensación, entonces para mí creo que el hecho de esa comunicación invisible nos facilitaba entrar ahí. Casi también la vida nos ha unido y hemos compartido momentos importantes en nuestra vida entonces eso se ve en el trabajo.

C.A. Por último, ¿cómo fue el proceso de vender una película de estas características hasta el punto de necesitar un crowfunding para poder llevarla adelante?

M.M. Empezó siendo un crowfunding que funcionó como herramienta de propaganda, la gente empezó a conocer el proyecto, los productores se unieron, etc. Mi idea era rodar con el dinero del crowfunding que eran 7.000€ o 6.000€ pero después la peli fue creciendo y decidí esperar. Decidí decir bueno no la rueda ya, no soy impulsivo y espero un año, dos años, a retener subvenciones, a dejar que los productores hagan su trabajo y finalmente conseguimos hacer una película más digna, donde la gente cobraba y donde podías trabajar con humanidad. El proceso  de la peli es no rendirte jamás, el proceso de sacar una película adelante, ser cabezón y cuando no tienes fe en ella, aun así indagar en ti y reflexionar porque quieres hacer esta película y recuperar esa llama. El trabajo en el cine, es un trabajo de paciencia, de poco a poco y más como director, como autor tienes que tener más paciencia que en todo, porque tú eres el que vas a estar detrás, desde la primera imagen que te viene a la cabeza hasta el momento en que odies la película. A mí me está pasando, que he vivido tanto esta película que ahora ya ha terminado y no me encuentro. Estoy un poco perdido. El proceso de venta sigue ahora, es más difícil porque ya hemos hecho la película, ahora necesitamos que se vea que es para lo que lo hacemos

C.A. Y a poder ser en cines que yo creo que es donde de verdad se disfruta una película de estas características sobre todo, donde más llegas a comprender al personaje y donde más te metes en la historia.

M.M. Es una peli que aboca muchas sensaciones y necesita la gran pantalla. Esta película no la puedes ver comiéndote unos doritos, en tu salón mientras te haces unos huevos fritos. No se puede estar con la luz encendida. Puedes verla pero te vas a perder muchas cosas, no es lo mismo.

Desde aquí agradecer enormemente a Miguel Mejías por su tiempo y atención. Esperamos volver a encontrarnos con el en su próxima película que ya nos ha adelantado que será del mismo estilo.

Y por supuesto, no nos íbamos a ir sin dejarte un enlace a la crítica donde además podrás ver el tráiler pulsando AQUÍ.

1 thought on “Entrevista a Miguel Mejías”

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